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miguel, 10 de junio de 2004, 16:28:59 CEST
Berna dedicó una, dos y tres de sus miradas a las "cosas que pasan cuando dormimos". Estas son las cosas que nos pasan a nosotros.
Nada que ocultar
Por Miguel
Por las mañanas
casi nunca recuerdo lo que sueño.
Y cuando lo hago,
son sueños tan aburridos que procuro olvidarlos
de inmediato.
Si los sueños son la puerta
a los secretos del alma,
a mí que me registren.
No tengo
nada
que ocultar.
Cosas que pasan cuando dormimos
Por Esperanza
Ayer soñé que era una mariposa y me desperté flotando.
Hoy me he despertado con ganas de llorar, pero no recuerdo qué he soñado.
Esta noche pondré flores en la mesilla y soñaré que soy una mariposa.
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miguel, 26 de mayo de 2004, 9:42:03 CEST
Días de perro
Por Miguel
Como trabajamos relativamente cerca, siempre vamos juntos hasta la oficina. Caminamos en silencio, uno al lado del otro. Y me doy cuenta, cada vez hablamos menos.
Al fondo del parque que atravesamos todas las mañanas, en una zona verde, veo a dos perros que se están saludando. Se huelen la entrepierna, sin dejar de mover el rabo. Sus dueños charlan animados mientras van cambiando de posición continuamente para que las correas no se hagan un nudo.
Puedo ver como ella, a mi lado, sonríe. Le gustan los perros, pero dan demasiado trabajo. Siempre estamos ocupados. Ayer ella llegó tarde. Nos dijimos un sencillo "hola", un beso en la mejilla. Ya está la cena. Pásame la sal. Buenas noches.
Al llegar junto a los perros ella se para y se queda mirando como juegan. Vamos justos de tiempo pero no digo nada. El perro, un perro negro de tamaño mediano, está provocando a la perra. Esta, un basset de color blanco y marrón juega al despiste: ahora te hago caso, ahora te ladro y me pongo de espaldas. Me impaciento.
Entonces los dueños tiran de la correa de sus respectivos perros.
–Vamos, Gancho.
–Vamos, Reina.
Empiezo a caminar y sin pensarlo, también digo:
–Vamos, cariño.
Ella acelera el paso, se pone a mi lado. Y pienso que lo nuestro no tiene solución.
Días de perro
Por Esperanza
Siempre quise tener un perro. Acompañan, dan cariño, piden poco. Te acostumbras a ellos y ellos a ti. A él no le gustan, dice que dan mucho trabajo. También a él me he acostumbrado. Me acompaña al trabajo por la mañana, me da un beso cuando llego a casa y a veces, cenando, me pide la sal.
Algunas mañana veo en el parque a dos perros que se saludan. Se huelen, se ladran, juegan. La relación tiene el límite del largo de sus correas y la paciencia de sus dueños. Hoy, mientras él me decía impaciente “vamos, cariño” me he preguntado quién sujeta tan cortas las nuestras.
Me he puesto a su lado y, mientras caminábamos, he ido arrugando la nariz para intentar olerlo.
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esperanza, 18 de mayo de 2004, 18:43:36 CEST
Aspectos
Por Miguel
Yo trabajo al lado de un instituto. El otro día me crucé con una chica muy joven que llevaba una camiseta de Iron Maiden. Pensé que, por mi aspecto formal, traje, corbata, me catalogaría de "pureta", "persona mayor", etc. Y me dieron ganas de acercarme y decirle que a su edad yo también llevaba una camiseta de Iron Maiden. Aún conservo sus tres primeros discos en vinilo. Acabo de buscar la fecha de publicación del primer disco de los Maiden y es de 1980. Ya han pasado veinticuatro años desde entonces.
No me acerqué a la chica ni le dije nada. Entre otras cosas, dudo que se hubiese fijado en mí y tendría que haber dado muchas explicaciones.
Aspectos
Por Esperanza
El otro día al salir del instituto me crucé con un señor, de esos que llevan traje de chaqueta y corbata. Miré mi camiseta de Iron Maiden y supe lo que estaba pensando. Otra descerebrada. Le calculé la edad y sentí envidia. ¿Quién sabe qué seré yo dentro de 20 años? Quise acercarme a decirle que no me juzgara pero no sabía si hablarle de tú o de usted y lo dejé pasar.
Desde fuera
Por Dani Durán, invitado
Cuando uno tiene prisa, todos los semáforos se ponen rojos al verte. Al final he dado por perdida mi puntualidad y me he ido distrayendo en cada uno mirando pasar los peatones, más rápidos que yo.
Ella ha salido del instituto y él ha girado la esquina. Sus miradas se han cruzado y he notado como se contenían, que querían hablarse. No se han saludado, no han dejado de mirarse. Cuando él se acercaba a la puerta del instituto me han pitado, y he tenido que arrancar. No he podido saber si él entraba y ella tendría un aprobado seguro.
Cuando uno tiene curiosidad, todos semáforos se ponen en verde.
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miguel, 6 de mayo de 2004, 14:37:42 CEST
Envío urgente
Por Miguel
Imagínate que estás en tu habitación. En el centro hay una caja. Piensas que no cabes, pero metes una pierna, luego la otra, sales de nuevo y esta vez buscas la postura, te vas plegando y descubres que cabes perfectamente.
Pues eso exactamente fue lo que sucedió.
Luego llegó mi perro, cerró la caja con precinto y llamó a Seur. Lo que me joroba es que no sé qué ponía la etiqueta, ni donde estoy, ni quienes son estas personas que hablan un idioma tan raro. Esto me pasa por improvisar.
Destino correcto
Por Esperanza
Un tipo de Seur me entregó la caja. No era mi nombre sino el de mi vecina, pero él no preguntó y soy curiosa. Un ramo de rosas rojas, un anillo y la tarjeta de un restaurante cercano. “Dime que sí, hoy, a las nueve”, escrito en el reverso.
En la puerta del restaurante me alisé el vestido. Hubiera preferido ponerme el negro, pero la sangre de la vecina lo había salpicado todo.
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miguel, 4 de mayo de 2004, 15:00:03 CEST
Encuentro inesperado
Por Miguel
Hoy, camino del trabajo, me he cruzado con la muerte. Pero en vez de ponerme nervioso, he seguido como si tal cosa y al llegar a su altura le he dado los buenos días, con naturalidad, cortésmente. También ella me ha saludado y cada uno hemos seguido nuestro camino.
De pequeño nunca me atrevía a mirar debajo de la cama y más tarde descubrí que no había nadie. Al final, la muerte no va a ser tan mala y terminaré por acostumbrarme a tenerla cerca.
Por Esperanza
Tengo miedo a la muerte. Hoy, camino del trabajo, me he cruzado con ella y he cambiado de acera. Ella me ha seguido con la mirada y he creído adivinar que sonreía.
Desde siempre la he ignorado para que ella me ignore. Pero últimamente noto sus ojos clavados en mi espalda, su aliento en mi cuello. Su sonrisa.
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